May 8, 2015

discovery channel

Ni siquiera me di cuenta en qué momento empecé a leerte diferente pero estoy segura de que para entonces no sabía ni tu nombre. Nunca te he llamado, todavía. Te leo y también te escribo. Me hablas y me entretienes. Me sé de memoria la canción del vídeo en el que sales hablando con J. En pocos días me sabré incluso tu discurso entretenedor. Leo tu pasado. Observo lo que hacías, con quién y dónde y me siento enferma. ¿Pero enferma de qué? Aún no he sabido interpretarlo. Los movimientos y el calor. Todo junto es nuevo. Yo sigo diciéndome que a estas alturas no puede ser posible. Pero hay unos límites que hace días que me salto. Porque te veo en todas partes sin parar y muy rápido te vas y no te quedas y yo te sigo pero no pero si pero te veo luego otra vez y esta vez te vas pero más lentamente y me despierto y tengo que esperar hasta la noche para volver a verte y para que vuelvas a marcharte y así hasta el infinito y no me sirve de nada nada porque eso sólo lo controlas tú.

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