Aug 1, 2016

wet sunday

Ayer lloré. Ayer lloré mucho. Ayer lloré como hacía días, semanas, incluso meses que no lloraba. Y lo mejor (o lo peor) es que no sabía porqué lo hacía. Lloré después de desayunar. Lloré entre capítulo y capítulo de Mr. Robot. Lloré mucho después de ver una película de terror. Lloré por dependencia. Lloré desesperadamente, de rodillas, llenando de mocos el sofá. Caminé por la casa durante horas dándome golpecitos en el pecho, pellizcándome los brazos. Lloré tirada en la cama acariciándome los colmillos. Porque eso es lo que hago. Y te llamé. Y te escribí. Y me asomé a la ventana siete veces. Pero tú no estabas. Pensé en bajar a la calle pero llevaba demasiadas horas sin comer y no me sentía con fuerzas. Solo podía llorar y deambular. Intenté leer y no pude concentrarme. Volví a llamar pero seguías sin estar. Me tomé una pastilla para dormir. Volví a deambular. Al rato me tomé otra y apagué todas las luces de casa, cerré bien fuerte la ventana e intenté dormir. 

(...)

Sentí la vibración.
Aún no había conseguido dormir.
Bajé a esperar que vinieras a buscarme.
A los 29 minutos crucé la calle y ahí estabas. 

Mar 29, 2016

me aburro

Madre tuvo un aborto la semana pasada. Mi abuelo murió en enero y desde entonces la casa está muy vacía, muy grande, muy gris. El 60% de mis amigos son de internet. Suspendí el primer examen de teórica del carné de conducir. Tengo que decidir entre mudarme a Granada o a Madrid en los próximos meses y no tengo la menor idea de qué hacer. Quiero viajar y no tengo ni tiempo ni dinero. Soy adicta a comprar cosas por internet. A esperar. A escoger algo de cualquier página web y así, cuando haya olvidado ese capricho, un repartidor vestido de naranja llamará a mi puerta y me entregará un nuevo libro y me hará feliz. Porque al final es así de sencillo. Estoy esperando a mi alumno en casa. Posiblemente llegue tarde. Echo de menos infinito a mis amigos de la vida que por circunstancias ahora mismo no están físicamente a mi lado, aunque algunos estén cerquísima. Ojalá alguien me lleve el sábado al concierto y pueda ponerme ese vestido tan bonito que me compré ayer. Quiero tirar tantas cosas...

Mar 8, 2016

A:

Me encanta porque X me ha devuelto todas mis cosas, pero, a parte, todas las cosas que le había regalado hasta hoy (menos un libro, creo). Me ha devuelto todas las postales que le escribí durante mi estancia en Gales, que no son pocas, incluso las que les envié a sus padres, incluso la de su cumpleaños. En fin, todas. Lo que no me ha devuelto son las incontables lágrimas que vertí sobre su pijama aquél día que, sin ser el primero ni el último, estuvo horas llamándome mentirosa porque no le conté algo que ni mucho menos tenía la obligación de hacerlo, pero él quiso hacerme creer que sí y que lo había hecho mal y que me merecía esa humillación como castigo. Me ha devuelto la camiseta que le traje de Filipinas, pero no toda la paciencia que he tenido durante este último año aguantando enfados de niño de 12 años, viviendo el caos, las subidas y las bajadas, y todo sin quejarme, callada, a la espera de "la siguiente decisión". Mea culpa por haberme quedado, está claro, pero nunca dudé que mereciera la pena. Me ha devuelto su regalo de cumpleaños. Pero se ha quedado con todos los momentos que he tenido que leer y oír que no sabía si merecía la pena YO como persona, dudando si ser mi amigo o no, dudando si "darme esa oportunidad", como si ser amiga suya fuera un regalo del cielo. Pues oye, NO. Ser amiga tuya es bastante complicado (eufemismo). Ser amiga tuya en la situación en la que estábamos suponía aguantar muchas cosas que la gente que te quiere no te hace aguantar, porque te quiere y no quiere lastimarte. Ser amiga tuya, a veces, me ha supuesto dudar de mí misma. Dudar de si realmente estaba siendo mala persona por no contarte todo lo que tú querías saber. Dudar de si realmente soy buena amiga de mis amigos. Dudar de mi sinceridad. De mi validez. De los límites. De muchas cosas que alguien que te quiere refuerza y no pone en duda.
Yo te he querido mucho y no creo haberlo hecho tan mal. De verdad, no lo creo en absoluto. De haberte querido mal o de no haberte querido hubiera huido de tu lado mucho antes y me hubiera ahorrado todo esto y todo lo demás.
Recopilando. He aguantado insultos, llamadas recurrentes, desprecios a mi persona, desconfianzas, broncas y chantajes. Las personas tenemos un tope y el mío estaba ahí. Te avisé, como siempre, de que el mío estaba cerca e igual no te lo creíste. Llegó y no supiste aceptarlo. Llegué al límite y tu no querías verlo. Te lo expliqué. No quisiste entenderlo. No pasa nada. Mis amigos me quieren feliz y sana. A la vista está que tus prioridades volvían a ser tú, tú, y después tú. Como siempre.

Feb 22, 2016

domingo 21

Nuestros días favoritos, los domingos. Hemos pasado muchos domingos juntos. Hemos compartido muchas cosas en domingos.
Nuestro número favorito, el 21. 
El primer domingo fue 21, el último tenía que serlo, también. Es como un pacto impactado. Al final el que ha decidido no has sido ni tú ni yo, ha sido él, el domingo 21. El día en que empezó la película tenía que ser también el día en que saliera un FIN en medio.
Te dije que siempre había querido una historia así. Le gente me contaba sus movidas emocionales de relaciones tóxicas con personas de las que nunca se separaban y yo siempre pensaba que era como en las películas. Esa devastación interior. Ese no poder más y aún así seguir aguantando. Ese maltrato recíproco, psicológico-verbal. Ese hacerse el mártir porque me hundes pero yo sigo aquí y no me voy porque al final lo que me salva de la vida es esto. Lo que me salva de la vida eres tú. Eras tú. Ese egoísmo innato de contigo no, pero sin ti, tampoco. Esa dependencia físico-emocional inadmisible pero perfectamente deseada. Todo eso que yo veía en las pantallas lo quería para mí. Porque sentir tristeza y ansiedad e insomnio y debilidad y estrés y nervios y orgullo y agotamiento es, muchas veces, sentirse vivo. 
Lo que no contemplé es que las películas duran 2 horas y la vida es la vida y si te pasas tirando del hilo igual se rompe. El nuestro tiene nudos, partes descoloridas y otras muy desgastadas. El nuestro ha estado a punto de romperse muchas veces. Cuando ya hemos visto que demasiadas hemos decidido dejar de estirar. Dejar el maltrato. Dejar el amor mal entregado y mal recibido. Dejar de drogarnos el uno del otro y empezar a reconstruir cada uno su parte de hilo. Ese hilo puede que algún día vuelva a juntarse. En otra situación, de otra forma, en otras circunstancias, con otra finalidad. La madeja sabemos que siempre va a ser la misma. El vínculo. El vínculo Nunca puede desaparecer.

Dec 19, 2015

Serenata

Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse ¿entiendes?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

¡Íbamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seca a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.

Manuel Scorza

Oct 24, 2015

silencio y tacto

Me pregunto qué echo más de menos, si el tiempo, si el espacio, quizás al ser, quizás a ti. Me cuesta mucho focalizar mi trayectoria mental pero es cierto que todas las vías me llevan a. Al tiempo compartido, al espacio ocupado a medias. A ti, que me mimas con palabras y me quieres con hechos. 
Me pregunto qué echaré más de menos cuando me vaya. Me pregunto si te buscaré, y si lo hiciera, por qué no lo hice antes, por qué no lo hago ahora que te encuentro, a veces. Puede que estés a medias y puede que las probabilidades de que estés del todo sean muchas y puede que me vende los ojos y me tape los oídos y me agarre el corazón para no darme cuenta de que ya va siendo hora de decidir.
Dos destinos me llaman y tú estás en el punto de partida y sé que ahora toca correr y puede que el futuro lo cambie todo pero a la vez respiro en paz porque sé que en realidad el vínculo es irrompible.
Ayer te leí un poema interminable que hablaba sobre una chica que imaginaba a todos los chicos a los que había besado desde 1999 en una misma habitación. Hoy me invento el mismo poema pero sin todos los chicos excepto tú. E imagino cómo te metería en una habitación minúscula y sin luz y te diría todas las verdades que siempre esperas de mi boca entreabierta. Y casi siempre habría silencio porque es mi idioma favorito. Y casi siempre habría tacto porque es mi sentido favorito. Y casi nunca habría lógica porque somos contradicciones que casi nunca se complementan. O igual a veces. O igual siempre. Y después de mi discurso asegurarías que no te he aportado información nueva porque tú ya lo sabes todo, porque no hace falta verbalizarme para convertirme en verdad.

May 27, 2015

Más miedo a la locura que a la propia muerte.

Escucho toda esa música que hace que me rompa un poquito tras cada canción. Las manos me huelen a lejía porque alguien puso el trapo de la cocina en remojo y yo lo usé enseguida. Ahora me muerdo las uñas y me intoxico. Ya todo intoxicado. Me intoxico cada vez que entro en Instagram, sobre todo ayer. Me intoxico cada vez que entro en Tuiter, sobre todo ayer. Luego me hablas y no se me pasa si no que río y lloro y todo a la vez porque soy demasiado cobarde para tal. Y me mandas corazones y yo desearía que fueran corazones de amor pero no. Y me siento tan imbécil pero es ya tan tarde para no serlo que me da igual porque ya se que lo soy, y tu también lo sabes. Vuelve a sonar la música y yo me he enamorado de un póster en la pared que ni siquiera me pertenece. Ni el póster ni la pared ni los votos ni aquél concierto porque nunca vamos a compartir nada más que cosas de Internet o sea cosas vacías, efímeras, hola y adiós. Ayer casi cumplo un récord, pero no. Y así la vida hasta el verano.
ANEURYSM