Apr 11, 2015

Viendo películas no se arregla el mundo. Escribiendo tampoco.

A 6739 pensamientos por segundo no se puede vivir. Y menos cuando todos ellos, en lugar de complementarse se contradicen. Me toco los colmillos con los dedos índice y corazón de la mano izquierda y eso me calma. Segundos después recibo un mensaje de texto: tengo que ir a trabajar cuando el bebé se despierte. Eso no impide que mi cabeza siga planeando atrocidades, como diría Christina R. Soy adicta. Soy obsesiva. Soy idiota. Y no puedo parar de hablar de mí. Cuando me siento atada exijo libertad, pero cuando me abren la puerta me pierdo y enseguida amenazo con volver. Sin embargo, cuando a lo lejos veo que la puerta empieza a cerrarse opto por correr, pero en dirección contraria. No corro hacia puertas entreabiertas, ni corro cuando esa luz que poco a poco va apagándose duele tanto. Perderse está infravalorado. Yo a menudo me pierdo, Entonces es cuando más escribo, cuando más sangro, cuando más vomito.

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